domingo, 29 de abril de 2018

La historia de Theta (Parte 1)



Traducción:
Pretinaverse

Corrección y edición:
Carlos (Primer corrector)
Pretinaverse (Detallitos por aquí y por allá)

※ ※ ※ ※ ※

Una de las personalidades representativas de Ryuzu, aquella a la cual Subaru llamaba Theta.
Ella había entrado en la tumba y palpado el pasado de su progenitora, Ryuzu Meyer. Sin embargo, sus recuerdos de aquel evento se encontraban increíblemente fragmentados, e incluso la cronología de dichos eventos estaba indefinida.

Theta pensaba que esto era debido a la naturaleza de su propia existencia, que había sido creada a partir de múltiples fragmentos extraídos del alma de la original Ryuzu Meyer.
En ese caso, las otras Ryuzu —Alpha, Beta, Sigma, y seguramente las otras dobles que no alcanzaron a desarrollar personalidades— deberían ser capaces de ver distintas partes de ese pasado.

Pero incluso si esa idea fuera cierta, Theta preferiría que las demás no entraran en la tumba.
—Ya que, mostrar el pasado que ella vio a las otras Ryuzu, vendría acompañado de una inaguantable e intolerable agonía para Theta.

『 ¿¿??: ¿Qué es lo que quieres, supongo? Si solo te quedas mirando no me convencerás de darte nada, de hecho. 』

Los recuerdos comenzaban con una chica, de cabello ligeramente coloreado, que la estaba mirando.

Esta joven tenía una cara adorable.
Sus cabellos eran tan pálidos que parecían mezclarse con la luz. Y su piel tan blanca que prácticamente lucía transparente.
Sus ojos azulados eran grandes y redondos, con una apariencia que fácilmente podría ser descrita como tierna.
Su cabello se encontraba atado en dos largas coletas enrolladas, cuyo aspecto, por sí solo, transmitía su delicada y sedosa textura, junto a una suave elasticidad.

Llevaba un vestido de tonalidad apagada, lo que hacía que aquella chica, de apariencia inmadura, luciera más bien adulta. Pero, considerando la ostentación que componía a esa joven, el color de su vestido inevitablemente armonizaba con el resto de ella.

『 Ryuzu: ... 』

Ryuzu retrocedió mientras era atravesada por la dura mirada de esa chica.
Comparada con ella, la propia vestimenta y apariencia de Ryuzu eran la definición misma de andrajoso. Ellas debían tener más o menos la misma edad, lo que hizo a su propia miseria aún más conspicua, y el solo hecho de estar aquí ahora, era increíblemente vergonzoso para ella.

『 Chica: Jmf. Cobarde, supongo. 』

La niña resopló insatisfecha ante la silenciosa Ryuzu.
Su adorable apariencia convertía incluso esa conducta en algo lindo. Para Ryuzu, en cambio, venía acompañada de dolor, no por ser menospreciada, sino por el daño de algo que le constreñía el pecho.
Pero antes de que pudiera reconocer que esto era algo parecido al terror por desagradarle a la chica—

『 ¿¿??: Beatrice. ¿Qué es esa actitud? No recuerdo haberte enseñado ese comportamiento. 』

Llamó una voz suave. La cara de la chica se endureció.
La voz vino de detrás de la muchacha —o, dicho de otro modo, directamente desde donde Ryuzu estaba mirando.

Había una mujer de blanco inmaculado saliendo de una pequeña cabaña en la parte trasera de la aldea.

Su cabello se extendía completamente blanco. Ni siquiera la luz podía ser tan brillante como su piel. Sólo sus ojos, labios, traje de manga larga y su falda le daban un ligero pigmento, informando a los que la rodeaban de que su existencia sí era una realidad.

La persona que caminaba lentamente hacia Ryuzu y aquella chica era una gran benefactora de esta aldea: la bruja Echidna-sama.
Fue debido a la voz de Echidna que la chica reaccionó dramáticamente. La que respondía al nombre de Beatrice se dio la vuelta, con su expresión aún tensa.

『 Beatrice: Auh, erm… ¡es un malentendido, de hecho, madre! Betty no estaba haciendo nada… sólo que esta chica estaba… 』

『 Echidna: Tampoco recuerdo haberte enseñado a poner esas vergonzosas excusas. Debes hablar siempre con la verdad. Si estás segura de no tener culpa, entonces no deberías dudar en hablar. ¿Estoy equivocada? 』

『 Beatrice: No estás equivocada, supongo… 』

La voz de Echidna no albergaba ninguna emoción afilada, pero contenía una silenciosa y aplastante rigurosidad.
Los hombros de Beatrice se desplomaron. Juntó sus manos y, con una expresión tímida,

『 Beatrice: Tal como me había pedido, Betty estaba tranquilamente esperando aquí afuera, de hecho. Y luego vino esta chica, supongo. Mirándome desde lejos… tan grosera, de hecho. Así que la llamé y le pregunté qué quería, supongo. 』

『 Echidna: Hm. Ya veo, entonces. Ahora tú, ¿encuentras correcto lo que ella ha dicho? 』

『 Ryuzu: Auh… S-sí, es, correcto. Por favor, perdóneme. Fui muy grosera, y… 』

Beatrice hablaba con precisión.
Desde las afueras de la aldea, Ryuzu había estado mirado ausentemente a Beatrice mientras se apoyaba en una valla. Seguramente ella se encontraba esperando a que Echidna terminara lo que sea que estuviera haciendo. Su postura y sus ojos parecían bastante solitarios, y Ryuzu sintió que algo oprimía su pecho.
Pero, aunque hablara con Beatrice al respecto, era probable que se riera de ella.
Ryuzu encogió aún más su ya pequeño cuerpo, e intentó sobrevivir a la tormenta manteniendo la cabeza baja.

『 Echidna: Así que no lo niegas. Entonces resulta que Beatrice tenía razón, y que tú has sido un poco grosera, Ryuzu. 』

『 Beatrice: Así es, madre. Betty no hizo nada malo en… 』

『 Echidna: Sin embargo, fue tu error que tu acercamiento imperioso la asustase tanto, Beatrice. Estoy segura de que siempre te lo digo. Eres especial, pero eso no significa que puedas mirar en menos a los demás. 』

『 Beatrice: Ueh, mhu… 』

Ryuzu observó su conversación y, al darse cuenta de que Echidna había recordado su nombre, casi sintió mariposas en el estómago de lo conmovida que estaba.

Ciertamente era una aldea pequeña, pero Ryuzu solo era una niña cualquiera, sin ningún valor.
Aun así, la Gran Bruja, su benefactora, recordaba su nombre. Algo como eso era un honor abrumador para la gente del Santuario, quienes dedicaban toda su gratitud y respeto hacia la bruja de la codicia.

『 Echidna: Confiaremos las correcciones al respecto a Geuse una vez que regresemos a la mansión. Predigo que estará muy entusiasmado. 』

『 Beatrice: …no me gusta mucho Geuse, supongo. 』

『 Echidna: Él mismo ha dicho que su deber es ser detestado, así que yo diría que no tiene ningún problema con eso. 』

Echidna le dio una leve sonrisa a la expresión sombría de Beatrice, antes de volverse hacia Ryuzu.
El corazón de Ryuzu saltó. Había perdido su oportunidad de participar en la conversación, y se había imaginado que lo mejor sería irse. Que la atención de Echidna se centrara de nuevo en ella fue una sorpresa.
Echidna procedió a acercarse a Ryuzu, cuyos hombros permanecieron inmóviles y rígidos.

『 Echidna: Mis disculpas por sorprenderte, Ryuzu. Su nombre es Beatrice… es algo así como mi hija. Como has visto, su disciplina aún no está a la altura, lo que es un poco embarazoso. 』

『 Beatrice: No es “algo así”, definitivamente soy tu hija, de hecho. 』

『 Echidna: Bueno, supongo que así es como se ven las cosas. Ella me acompañará a menudo en mis visitas al Santuario. Por lo que tendrás más oportunidades de interactuar con ella, y me gustaría que se llevaran bien. 』

『 Ryuzu: E-entendido. Por favor, déjelo en mis manos, Echidna-sama. 』

Con la mano de Echidna sobre su hombro, el corazón de Ryuzu temblaba de alegría mientras asentía.
Echidna asintió con total satisfacción. Detrás de ella, Beatrice murmuró:

『 Beatrice: …lo que sea. Estoy bien estando sola, supongo. 』

※ ※ ※ ※ ※

『 ¿¿??: Disculpa, tú, la de allí. Estoy seguro de que Echidna-sama debería estar presente en algún lugar por aquí, ¿la has visto? 』

Llamada a detenerse y con una cesta de ropa en sus manos, Ryuzu se dio la vuelta. Y, al darse cuenta de quién la detuvo, casi gritó. Su sorpresa le hizo estar a punto de dejar caer la canasta, cuando un brazo extendido se acercó rápidamente y la sostuvo en su lugar.

『 ¿¿??: Ah, uf— 』

『 Ryuzu: Wuah, auah, lo siento mucho. 』

Ryuzu inclinó la cabeza ante el muchacho, que se había deslizado para sostener la canasta.
Al ver esto, el niño rastrilló los dedos a través de su largo cabello azul marino.

『 Muchacho: No, no hay necesidad de preocuparse. Soy yo quien debería disculparse, por no haber notado que llevabas algo. Me faltó previsión. 』

『 Ryuzu: No es eso... Soy indigna, Mathers-sama. 』

『 Mathers: Sean quienes sean, todos deberían recordar practicar consideración hacia las mujeres… Sólo te corregiré en una cosa: no me gusta que me llamen por mi apellido. Me gustaría que me llamaras Roswaal. 』

Dijo el muchacho, Roswaal, mientras guiñaba el ojo a la servicial Ryuzu.
Era quizás cuatro o cinco años mayor que Ryuzu y una cabeza más alto. Aún no había terminado de crecer, y su voz de gran proyección tampoco había completado su transformación en la de un adulto.
Poseía ese atractivo más bien sensual que sólo se puede lograr en el corto espacio de tiempo entre que se es un niño y un hombre, con un comportamiento tan lleno de dignidad natural que incluso Ryuzu sintió sus encantos, como era obvio que lo haría.

Roswaal, a pesar de su juventud, era el jefe de la familia Mathers, que gobernaba múltiples territorios. Además de eso, asistía a la bruja Echidna, dirigía el Santuario, y era un ejemplo a seguir.

Él estaba contribuyendo a la preservación del Santuario de una manera distinta a la de Echidna, y la gente constantemente repetía que no debían ser groseros con él.
Con las mejillas ruborizadas debido al guiño de Roswaal, Ryuzu frenéticamente intentó regresar al tema por el que había sido detenida.

『 Ryuzu: Bueno, um… entonces, Echidna-sama… Todavía no la he visto hoy. Beatrice-sama tampoco estaba en el lugar habitual. 』

『 Roswaal: Ya veo. Entonces debe haberse retrasado. Dejando de lado a Echidna-sama, es inconcebible que Beatrice no viniera inmediatamente a verte. 』

『 Ryuzu: Ermm, um… Creo que solo es una coincidencia que Beatrice-sama y yo hablemos tan a menudo… 』

『 Roswaal: Estás diciendo que es una coincidencia porque así es como lo llama Beatrice, ¿no? 』

Ryuzu asintió en silencio.
Hasta ahora, ella había interactuado con la hija de Echidna, Beatrice, innumerables veces desde su primer encuentro.
Beatrice acompañaba a Echidna en sus visitas al Santuario, en donde la bruja mantenía una apretada agenda, por lo que usualmente merodeaba por el lugar mientras Echidna terminaba sus tareas. Y así, interactuaba con Ryuzu con mucha frecuencia.
Sus visitas mientras Ryuzu se encargaba de la ropa sucia, o salía a recoger plantas silvestres, eran sorprendentemente frecuentes.

Incapaz de contenerse, Roswaal se rio.

『 Roswaal: Beatrice no es para nada honesta. No deberías sentirte inferior al lado de ella. 』

『 Ryuzu: ¿Pero qué dice? Claro que soy inferior. Que ella sea tan buena con alguien como yo… Soy yo la que siempre hace que Beatrice-sama esté disgustada… hasta el punto de que me preocupa que ella me odie. 』

『 Roswaal: No te preocupes. La aversión de Beatrice no es nada particularmente creíble. Si realmente te odiara, encontraría algún motivo para no venir. 』

¿De verdad? se preguntó Ryuzu, ladeando la cabeza.
Beatrice se quejaba en la mayoría de sus interacciones con Ryuzu, ya que parecía propensa a quejarse en respuesta a cada acción que ella tomara. Eso fue lo que Ryuzu siempre vio de ella, así que, a pesar de escuchar que Beatrice no la odiaba, le costaba creerlo.
Ryuzu, y muchas de las personas en el Santuario, a menudo habían sido seleccionados como receptores de odio y hostilidad en el mundo exterior. La situación con Beatrice era abrumadoramente tierna comparada con lo que Ryuzu sabía, pero, a pesar de esa calidez, la aspereza seguía siendo aspereza.

『 Roswaal: Espero que llegue el momento en que ustedes también lo entiendan. 』

Ryuzu se estremeció al ver la triste sonrisa en la cara de Roswaal, preguntándose qué había hecho para que su expresión se viera así.
Pero antes de que ella pudiera pronunciar alguna palabra para barnizar la situación, Roswaal parpadeó con sus ojos amarillos, habiendo visto algo. 

『 Roswaal: ¡Ah! ¡Maestra! ¡Escuché que estaba presente, y vine volando! 』

Roswaal levantó la mano, descartando por completo su actitud madura, con su rostro convirtiéndose en el de un niño alegre mientras empezaba a correr. Ryuzu vio a Roswaal pasar corriendo, con un sprint que lo llevaba directamente hacia una mujer— Echidna.
Echidna vio a Roswaal acercándose, totalmente extasiado. Levantó un poco las cejas y,

『 Echidna: Roswaal, eh. No recuerdo haberte dado permiso para llamarme maestra. 』

『 Roswaal: No puede decirme eso hoy día. Ahora soy totalmente capaz de lograr la tarea que me presentó antes, Maestra. Equilibrar cuatro tipos de maná a igual concentración, y crear maná arcoíris. —Y usando mi propio poder, llegué al punto en el que puedo añadir los dos restantes. ¿Qué le parece? 』

『 Echidna: ¿Estudiaste por tu cuenta hasta el punto de poder unir seis de ellos? Cielos… Se podría decir que esa aptitud y obsesión son alarmantes. Ahora sí que estoy en un aprieto. 』

Era raro que Echidna mostrara una expresión de sorpresa. O por lo menos ésta era la primera vez que Ryuzu la veía.

Roswaal hinchó el pecho con orgullo mientras esperaba que Echidna respondiera. Incluso Ryuzu, más joven que él, encontraba su actitud adorable, en la que abundaba claramente la estima y respeto por Echidna que no podía ocultar completamente, así como una emoción aún mayor.

『 Beatrice: ¿Por qué te quedas parada sin hacer nada, supongo? 』

『 Ryuzu: Ah… Beatrice-sama. 』

Ryuzu observaba a los dos desde lejos cuando Beatrice apareció abruptamente a su lado, mirándola a la cara.
Ryuzu, sin darse cuenta, dio un paso atrás. Beatrice cruzó los brazos, en una postura practicada y resopló hacia Ryuzu.

『 Beatrice: Todavía sigues con eso de observar a los demás, tan grosera como siempre, de hecho. 』

『 Ryuzu: Por favor, perdóneme. Me disculpo por mi descortesía. 』

Reprendida, Ryuzu se sintió avergonzada por su propio comportamiento descuidado. Pero las cejas de Beatrice no hicieron más que fruncir el ceño ante la disculpa de Ryuzu.
Sólo con sonreír, o simplemente con no fruncir los labios, la cara de Beatrice le daba una impresión más suave. Sin embargo, el hecho de que Ryuzu siempre hiciera enfadar a esa chica, era algo realmente imperdonable.

『 Beatrice: ¿Cuánto tiempo vas a estar así de enfurruñada, supongo? Es deprimente. Si tienes tiempo para sostener esas cestas de ropa por siempre, deberías darte prisa y pasar a tu siguiente tarea, de hecho. 』

『 Ryuzu: C-claro. Eso es lo que haré. Por favor, discúlpeme. 』

Después de inclinar la cabeza ante la severa Beatrice, Ryuzu abandonó rápidamente la escena. Pero, justo cuando Ryuzu comenzaba a acelerar el paso, Beatrice se tambaleó detrás de ella, con su vestido arrastrándose mientras la seguía.

『 Ryuzu: ¿Beatrice-sama? 』

『 Beatrice: No es nada, supongo. Sólo estoy matando tiempo, de hecho. 』

Contestó Beatrice, desprovista de emoción como siempre, a una Ryuzu que había girado el cuello hacia atrás para mirarla. Fue justo en ese momento cuando Ryuzu recordó su conversación con Roswaal.
Él había insistido en que a Beatrice no le disgustaba hablar con Ryuzu, pero—

『 Ryuzu: Beatrice-sama. ¿Le interesaría ayudarme a doblar la ropa? 』

『 Beatrice: …¿Qué? 』

Los ojos de Beatrice se abrieron de par en par, con su expresión transformada en una de conmoción, con matices de ira. Ryuzu empezó a arrepentirse de hacerle caso a las palabras Roswaal.

『 Beatrice: —Si tú sola no puedes con eso, entonces no tendré más opción que ayudarte, supongo. 』

『 Ryuzu: ¿Eh? 』

『 Beatrice: No pienso repetirlo, de hecho. Así que vamos, apresúrate, supongo. 』

Dijo Beatrice mientras adelantaba rápidamente a Ryuzu, quien sin darse cuenta había dejado de caminar. En el momento en que pasó por su lado, Ryuzu vio que la boca de Beatrice estaba ligeramente abierta demostrando su asombro, al mismo tiempo que parecía expresar alguna otra emoción.
Una especie de calor se encendió en el pecho de Ryuzu mientras se acercaba para alcanzar a Beatrice. Entonces miró su cara, mientras caminaba a su lado.

『 Ryuzu: ¿Le interesaría también ayudarme a cargar un poco de ropa? 』

『 Beatrice: No te dejes llevar, de hecho. —Aunque si no tengo opción, con una pequeña cantidad está bien, supongo. 』

Dijo Beatrice, con una expresión reacia, mientras se acercaba a Ryuzu.